miércoles, 1 de febrero de 2017

Muller responde a las dubia

 y condena las interpretaciones ‘creativas’ de algunos obispos sobre Amoris Laetitia

Gabriel Ariza
Infovaticana, 1 febrero, 2017

En una entrevista en Il Timone, aclara: “no se puede decir que hay circunstancias por las cuales un adulterio no constituye un pecado mortal”, poniendo fin al debate sobre Amoris Laetitia.

Müller responde a las dubia de los cardenales Caffara, Meisner, Burke y Brandmuller, en la amplia entrevista que publica hoy la revista “Il Timone”, llevada a cabo por el director Riccardo Cascioli y por Lorenzo Bertocchi y recogida por Sandro Magister.


En la entrevista, el cardenal no menciona las “dubia”, pero dice “apertis verbis” precisamente lo que los cuatro cardenales pedían que se clarificara.

Y no deja de fustigar a esos obispos que con sus “sofismas” interpretativos – así dice – en vez de guiar a sus fieles corren “el riesgo que un ciego conduzca de la mano a otros ciegos”.

A continuación presentamos los pasajes claves de la entrevista.

P. – ¿Se puede dar una contradicción entre Tradición y conciencia personal?

R. – No, es imposible. Por ejemplo, no se puede decir que hay circunstancias por las cuales un adulterio no constituye un pecado mortal. Para la doctrina católica es imposible la coexistencia entre el pecado mortal y la gracia santificante. Para superar esta absurda contradicción Cristo ha instituido para los fieles el sacramento de la Penitencia y Reconciliación con Dios y con la Iglesia.

P. – Es una cuestión que se discute mucho a propósito del debate en torno a la exhortación post-sinodal “Amoris laetitia”.

R. – La “Amoris laetitia” es interpretada claramente a la luz de toda la doctrina de la Iglesia. […] No me agrada, no es correcto que muchos obispos estén interpretando “Amoris laetitia” según su propio modo de entender la enseñanza del Papa. Esto no va en línea con la doctrina católica. El magisterio del Papa es interpretado sólo por él mismo o a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Papa interpreta a los obispos, no son los obispos los que deben interpretar al Papa, esto constituiría un derrocamiento de la estructura de la Iglesia Católica. A todos ellos que hablan demasiado, les recomiendo estudiar primero la doctrina [de los concilios] sobre el papado y sobre el episcopado. Como maestro de la palabra, el obispo debe ser el primero en estar bien formado para no correr el riesgo que un ciego conduzca de la mano a otros ciegos.



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