lunes, 26 de junio de 2017

P. Luis Ardiles sj


Dolor en Córdoba por la muerte de un sacerdote jesuita

Aica, 26 Jun 2017

La arquidiócesis de Córdoba informó el fallecimiento del padre Luis Ardiles SJ, acontecido en la ciudad de Córdoba el domingo 25 de junio.
El padre tenía 84 años de edad, 65 de jesuita y 51 de sacerdote. Su ordenación fue el 18 de diciembre de 1965 en Buenos Aires.

En su mensaje de despedida, el padre Marcos Muiño lo describe como un “pastor humilde, sencillo, con un corazón grande para ‘escuchar’ en su servicio permanente como confesor.
“Ante la partida de un compañero jesuita como el padre Luis Ardiles (Lito) me viene una certeza y la seguridad de que muchos corazones cordobeses y visitantes encontraron paz después de una confesión con él. Eso habla mucho de cómo es Dios. Y de cómo él se dejaba tratar por Aquel que lo había llamado”, detalló el sacerdote.

Además, lo calificó como “un confesor incansable, un verdadero apóstol de la misericordia” que en lugar de buscar los primeros puestos, se dejaba llevar por Dios “como un niño en brazos y tratar así a los demás, esa era su misión”.

“Él ha escuchado mucho y ha prestado la oreja para que el que pasara por la Iglesia de la Compañía sintiera que Jesús no es una idea sino alguien que te invita a pararte y a seguir adelante con alegría y esperanza. Lito enseñó que Jesús nos sonríe, nos abraza y nos renueva”, concluyó.+ 

Entre la santa indiferencia y el cómodo pasotismo


P. Jorge González Guadalix
 De profesión, cura, 21.06.17

Esta es la realidad de muchos compañeros con los que me encuentro. Realidad que por supuesto no se expresa en voz alta, pero que sotto voce es el pan nuestro de cada día. ¿Cómo estás? Bueno, ahí vamos. Aquí en la parroquia haciendo lo que se puede y poco más.

Nuestra sensación es la de vivir en una Iglesia de ocurrencias e improvisaciones, de muy fuerte romana tortícolis, donde no acabamos de ver una línea y en la que todo son grandes palabras que no significan nada. A mí saber que vivimos en una iglesia en servicio al mundo, misericordiosa, samaritana, en salida y llamada a las periferias no me aclara absolutamente nada. Palabras extraordinarias, maravillosas, epatantes y que dejan a algunos con una boca más abierta que el burgalés papamoscas. Pero nada.

Servicio al mundo. Ya sé que hay que estar con los refugiados, que hoy por hoy si no estás con los refugiados no eres nada. Preferiría que me hablasen de Cáritas, de sus líneas fundamentales, de su acción netamente evangelizadora, de su obrar según el evangelio, el catecismo y los principios de la doctrina social de la Iglesia. Vana ilusión. Servicio. Vale.

Misericordiosa. En dos semanas el gran día mundial del ¿orgullo? gay en Madrid. ¿Alguien tendrá la misericordia de decir que eso es una barbaridad, que eso va a ser Sodoma y Gomorra en las calles? Evidentemente no, a no ser algún obispo más lanzado al que sus compañeros arroparán más bien poco. Me gustaría que el santo padre diera cumplida respuesta a los cuatro cardenales, a los que algunos llaman “díscolos” por preguntar con nombres y apellidos lo que no acaban de entender, y pedir una audiencia tras casi un año de silencio. ¿No habrá misericordia para ellos? ¿Ni una audiencia, ni una respuesta?

No sé qué cosa sea iglesia samaritana, y miren que se dice y se dice. El samaritano curó las heridas de aquel lesionado por los ladrones. Samaritanos hoy, digo yo, que será para curar las heridas de todos, especialmente las causadas por el pecado. Pero es que de eso no se habla. Cosa de mal gusto.

Tampoco sé qué cosa sea lo de Iglesia en salida. Antes eso significaba hacer apostolado e ir en busca de los no creyentes, pero hoy eso está mal visto. Ya nos han explicado que el proselitismo es una cosa muy mala. Tampoco me aclaro con lo de las periferias.

Lo que vemos es que el relativismo nos puede. Familiaris Consortio está en entredicho, incluso rebatida, con Amoris Laetitia. Dominus iesus abolida en la práctica, porque al final todas las religiones vienen a ser lo mismo y bla, bla, bla. De la Veritatis Splendor nos han contado en ¿sesuda? conferencia con muy altas jerarquías presentes, que ha sido completamente superada y rebatida con Amoris Laetitia.


Comprenderán ahora lo que les quiero decir. A veces nos encontramos algunos compañeros y nos preguntamos: ¿y tú cómo lo ves? Yo me dedico sobre todo a la parroquia y a esperar a ver si las cosas se aclaran alguna vez. Mientras, tranquilidad. Pues eso. Santa indiferencia. O cómodo pasotismo. Ya iremos viendo. 

domingo, 25 de junio de 2017

Las frases más valientes del cardenal del silencio


Gabriel Ariza, 28 Marzo, 2017
Infovaticana

El Cardenal Sarah acaba de publicar en España el libro “La Fuerza del Silencio”, donde recoge varias reflexiones sobre el ruido que nos esclaviza y el silencio, necesario para escuchar a Dios.

Les ofrecemos a continuación algunas de las frases más atrevidas del libro La Fuerza del Silencio, del Cardenal Robert Sarah y el autor francés Nicolas Diat.:

Tampoco basta con callar, hay que convertirse en silencio.

El auténtico desierto está en nuestro interior, en nuestra alma. Si lo entendemos así somos capaces de comprender que el silencio es indispensable para encontrar a Dios: El Padre aguarda a sus hijos en sus propios corazones.
La soledad es el mejor estado para escuchar el silencio de Dios.

Nunca dejaré de dar las gracias a los sacerdotes buenos y santos que entregan generosamente la vida entera por el reino de Dios. Pero denunciaré sin descanso a los que son infieles a las promesas de su ordenación punto para darse a conocer o para imponer su propia visión, tanto en el plano teológico como en el pastoral, hablan y hablan sin parar. Son clérigos que repiten las mismas banalidades. No podría asegurar que Dios habite en ellos. ¿Quién es capaz de descubrir en el desbordamiento de su interioridad una fuente nacida de las profundidades divinas? Pero ellos hablan, ya los medios les guste escucharles para hacerse eco de sus necedades, sobre todo si se manifiestan a favor de las nuevas ideologías posthumanistas en materia de sexualidad, familia y matrimonio. Para estos clérigos, la idea que Dios tiene de la vida conyugal es un ideal evangélico. El matrimonio ya no es una exigencia y un querer de Dios cuyo modelo está expresado en el vínculo nupcial entre Cristo y la Iglesia. La presunción y la arrogancia de algunos teólogos les lleva incluso a exponer opiniones personales difícilmente conciliables con la revelación, la tradición, el magisterio multisecular de la Iglesia y la enseñanza de Cristo. Y así, poderosamente respaldados por el ruido mediático, llegan incluso a cuestionar el pensamiento de Dios.

¿No se habrán hecho realidad las palabras proféticas de Pablo VI citadas por Jean Guitton en su libro “Pablo VI secreto”? “Hay un gran descontento en este momento en la iglesia y lo que están cuestionando es la fe. Lo que me alarma cuando reflexiono sobre el mundo católico es que el interior del catolicismo parece dominar a veces un pensamiento de tipo no católico y puede llegar a ocurrir que este pensamiento no católico en el interior del catolicismo se convierta mañana en el más fuerte, pero nunca representar el pensamiento de la Iglesia. Es necesario que subsista un pequeño rebaño, por pequeño que sea.”

Desde su renuncia, Benedicto XVI, envuelto en el silencio de un monasterio en los jardines del Vaticano, es una réplica de los monjes. Como los contemplativos, sirve a la iglesia consagrando sus últimas fuerzas y el amor de su corazón a la oración, la contemplación y la adoración de Dios. El Papa emérito permanece delante del Señor por la salvación de las almas y para la sol gloria de Dios. Aún así, al cabo de dos milenios, ¡qué sorprende paradoja ver a tantos teólogos charlatanes, a tantos papas ruidosos, a tantos sucesores de los apostoles pretenciosos e infatuados de sus razonamientos! no obstante, la Iglesia, fundada sobre Pedro y la roca del Gólgota, es inquebrantable.

Por desgracia, las fuerzas mundanas que quieren forjar al hombre moderno eliminar metódicamente el silencio.
Es en el silencio, y no en el tumulto ni el ruido, cuando Dios penetra en las profundidades más íntimas de nuestro ser.
El silencio no es una ausencia, al contrario: Se trata de la manifestación de una presencia, la presencia más intensa que existe.

Cuanto más nos revestimos de gloria y honores, cuanto mayor es nuestra dignidad, cuanto más investidos estamos de responsabilidades públicas, de prestigio y de cargas temporales como laicos, sacerdotes u obispos, más necesidad tenemos de avanzar en la humildad y de cultivar cuidadosamente la dimensión sagrada de nuestra vida interior, procurando constantemente ver el rostro de Dios en la oración, la meditación, la contemplación y la ascesis.

Puede ocurrir que un sacerdote bueno y piadoso, una vez elevado a la dignidad episcopal, caiga enseguida en la mediocridad y el deseo de triunfar en los asuntos mundanos. Abrumado por el peso de las funciones de que está investido, movido por el deseo de hacerse ver, preocupado por su poder, autoridad, y las necesidades materiales de su cargo, se va ahogando poco a poco. Tanto él como sus obras manifiestan el deseo de ascender, el anhelo de prestigio, y una degradación espiritual. A él y al rebaño del que le ha hecho guardia en el Espíritu Santo, con el fin de que apaciente la Iglesia de Dios, les hace mucho daño que compre a Dios con la sangre de su propio hijo.

Para definir los contornos de nuestras acciones futuras conviene hacer silencio diario
Es imposible imaginar ni por un instante una vida de oración al margen del Silencio
Los sonidos y las pasiones nos apartan de nosotros mismos mientras que en silencio siempre obliga al hombre interrogarse sobre su propia vida.
El hombre que domina su lengua controla su vida como el marinero domina la nave. Y al contrario el hombre que habla demasiado es un navío borracho
Arrastrado hacia fuera por la necesidad de contarlo todo, el charlatán se halla lejos de Dios y de cualquier actividad profunda. No le queda tiempo para recogerse, para pensar, para vivir en profundidad. Con la agitación que crea en torno a él, impide a los demás el trabajo y el recogimiento fecundos. El charlatán, vano y superficial, es un ser peligroso.

La costumbre tan extendida hoy de testimoniar en público gracias divinas concedidas en lo más íntimo del hombre, lo expone a la superficialidad, a la autoviolación de la amistad interior con Dios y a la vanidad.

Nuestra época abomina de aquello a lo que nos conduce el silencio: encontrar a Dios, maravillarse y arrodillarse ante Él.

martes, 20 de junio de 2017

Los cardenales de los dubia

 piden una audiencia al Papa

(NCR/InfoCatólica), 20-6-17

El periodista norteamericano Edward Pentin, experto vaticanista, ha publicado una carta dirigida al Papa Francisco y firmada por el Cardenal Carlo Caffarra en nombre de los cuatro cardenales de los dubia. En ella, los purpurados solicitan al Pontífice una audiencia para discutir su honda preocupación con respecto a la exhortación apostólica del Papa sobre la familia, Amoris Laetitia.

La misiva en la que pedían audiencia, fechada el 25 de abril, fue entregada en mano al Papa el 6 de mayo. El Santo Padre todavía no ha acusado recibo de la petición escrita de los cardenales ni ha respondido a la misma.

Esta petición de audiencia se debe a que los dubia no han sido aclaradas después de ocho meses de su presentación, lo que ha provocado una situación de gran confusión en la Iglesia con respecto a la doctrina sobre los sacramentos del Matrimonio y la Eucaristía. Además, podría estar relacionada con la intención manifestada hace meses por el cardenal Burke de realizar una corrección al Papa en caso de que no contestara a la petición de aclaración de la doctrina de Amoris Laetitia y de su verdadera interpretación conforme al magisterio de la Iglesia.

A continuación, se incluye el texto completo de la misiva:

Santo Padre,

Con cierta inquietud, me dirijo a Vuestra Santidad durante estos días de Pascua. Lo hago en nombre de Sus Eminencias los cardenales Walter Brandmüller, Raymond L. Burke, Joachim Meisner y yo mismo.

Queremos comenzar renovando nuestra dedicación absoluta y nuestro amor incondicional a la Cátedra de Pedro y a su augusta persona, en la que reconocemos al Sucesor de Pedro y al Vicario de Jesús: el «dulce Cristo en la tierra», como le gustaba decir a Santa Catalina de Siena. No compartimos en absoluto la postura de aquellos que consideran vacante la Sede de Pedro, ni la de quienes quieren atribuir a otros la responsabilidad indivisible del munus petrino. Actuamos motivados únicamente por la conciencia de la grave responsabilidad que conlleva el munus de cardenales: ser consejeros del Sucesor de Pedro en su ministerio soberano. Y la responsabilidad que también conlleva el sacramento del episcopado, que «nos ha colocado como obispos para pastorear la Iglesia que Él compró con su sangre» (Hch 20,28).

El 19 de septiembre de 2016, entregamos a Vuestra Santidad y a la Congregación para la Doctrina de la Fe cinco dubia, pidiéndole que resolviese las incertidumbres y aclarase algunos puntos de la Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Laetitia.

No habiendo recibido ninguna respuesta de Vuestra Santidad, hemos tomado la decisión de pedirle respetuosa y humildemente una audiencia, si le parece bien a Vuestra Santidad. Adjuntamos, como es costumbre, una Hoja de Audiencia en la que indicamos los dos puntos que deseamos discutir con usted.

Santo Padre,

Ha transcurrido un año desde la publicación de Amoris Laetitia. Durante este tiempo se han manifestado públicamente interpretaciones de algunos pasajes objetivamente ambiguos de la Exhortación postsinodal que no solo divergen del Magisterio permanente de la Iglesia, sino que son contrarias al mismo. 
A pesar de que el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe ha declarado repetidas veces que la doctrina de la Iglesia no ha cambiado, han aparecido numerosas declaraciones de obispos, cardenales e incluso conferencias episcopales que aprueban lo que el Magisterio de la Iglesia nunca ha aprobado: no solo el acceso a la Sagrada Eucaristía por parte de aquellos que objetiva y públicamente viven en una situación de pecado grave y tienen la intención de permanecer en ella, sino también una concepción de la conciencia moral contraria a la Tradición de la Iglesia. 

De este modo, sucede -¡Qué doloroso es ver esto!- que lo que es pecado en Polonia se considera bueno en Alemania y que lo que está prohibido en la archidiócesis de Filadelfia se permite en Malta. Y lo mismo en otros lugares. Esta situación recuerda la amarga observación de Blaise Pascal: «Justicia a este lado de los Pirineos, injusticia al otro; justicia en la orilla izquierda del río, injusticia en la orilla derecha».

Numerosos fieles laicos bien preparados, profundamente enamorados de la Iglesia y firmemente leales a la Sede Apostólica, se han dirigido a sus pastores y a Vuestra Santidad para ser confirmados en la sagrada doctrina sobre los tres sacramentos del Matrimonio, la Confesión y la Eucaristía. Y en estos mismos días, en Roma, seis fieles laicos de todos los continentes han presentado un seminario de estudio muy concurrido con el significativo título de «Traer claridad».

Frente a esta grave situación, en la que muchas comunidades cristianas se ven divididas, sentimos el peso de nuestra responsabilidad y nuestra conciencia nos obliga a solicitar humilde y respetuosamente una audiencia.

Pedimos a Vuestra Santidad que nos recuerde en sus oraciones y nos comprometemos a recordarle en las nuestras, a la vez que solicitamos su bendición apostólica.

Cardenal Carlo Caffarra

Roma, 25 de abril de 2017

Fiesta de San Marcos Evangelista

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HOJA DE AUDIENCIA

1. Solicitud de aclaración de los cinco puntos indicados por los dubia; razones de esta solicitud.

2. Situación de confusión y desorientación, especialmente entre los pastores de almas, in primis los párrocos.

Traducido por Bruno Moreno para InfoCatólica

El Rosario, según el Papa Francisco


Aica,  20 Jun 2017

“Acudan con frecuencia a este potente instrumento que es la oración del Santo Rosario, para que lleve la paz en el corazón, en la familia, en la Iglesia y en el mundo”, expresó el papa Francisco en video mensaje dirigido al obispo de Gozo, Malta, monseñor Mario Grech, con motivo de la inauguración de un mosaico en el cementerio del Santuario de la Virgen de Ta’ Pinu, que representa el Santo Rosario, el pontífice animó a rezar esta “oración potente”, que es al mismo tiempo “simple y accesible a todos”.

“También yo, con frecuencia, rezo el Rosario delante de un mosaico”, dijo el Santo Padre y explicó que se trata de un “pequeño mosaico de la Virgen con el Niño donde parece que es María la que figura en el centro, cuando en realidad, ella, usando sus manos, hace una especie de escalera mediante la cual Jesús puede descender en medio de nosotros”.
Francisco se vale de esta imagen para explicar que “el centro siempre es Jesús, que desciende para caminar con nosotros los hombres, con el fin de que podamos subir al cielo con Él”.

En este sentido, destaca que el Santo Rosario es “una oración contemplativa simple, accesible a todos, grandes y pequeños”.
Además, explica que “en la oración del Rosario nos dirigimos a la Virgen María para que nos lleve siempre más cerca de su Hijo Jesús, para conocerlo y amarlo cada vez más.
“Mientras repetimos ‘Ave María’ –continúa–, meditamos los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de la vida de Cristo, pero también de nuestra vida, porque nosotros caminamos con el Señor”.

“Esta sencilla oración, de hecho, nos ayuda a contemplar todo aquello que Dios, en su amor, ha hecho por nosotros y por nuestra salvación, y nos hace comprender que nuestra vida y unidad es la de Cristo”, aseguró.


Rezando el Rosario, “le entregamos todo a Dios: nuestras fatigas, nuestros dolores, nuestros miedos, pero también nuestras alegrías, nuestros dones, nuestras personas queridas, todo a Dios. Rezando permitimos a Dios entrar en nuestro tiempo para que acoja y transfigure todo lo que vivimos”.+ 

La Eucaristía

 al unirnos a Cristo permite pregustar los goces del cielo, ya que la plenitud del hombre consiste en la vida divina participada.


La Iglesia celebra la Eucaristía cada día del año, la ofrece a Dios en sacrificio de alabanza, la entrega como alimento a los fieles debidamente preparados y la conserva en los tabernáculos para que Cristo presente bajo las especies de pan y vino sea el centro y el sostén de su vida.
Por eso la solemnidad de hoy no es tanto el recuerdo de la institución de este sacramento, cuanto la celebración de un misterio siempre vivo y actual.

En el Deuteronomio (8, 2-3.14b-16ª) comprobamos cómo Dios cuida de su pueblo que camina en el desierto hacia la tierra prometida y, lo alimenta con el maná fortaleciéndolo así en medio de las pruebas con que tropezaba en el peregrinar hacia el cumplimiento de las promesas.
Este maná era sólo una pálida figura anticipada de otro alimento, el del Cuerpo y Sangre del Señor que nos sostiene en este mundo mientras peregrinamos “entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios” hacia la tierra prometida del cielo.

Ahora bien, los alimentados por este manjar particular en el Antiguo Testamento murieron, mientras que quienes nos nutrimos con el Señor en este mundo nos preparamos para la gloria de la eternidad.
La liturgia de la Iglesia, en la primera oración de esta misa, suplica que alcancemos con este alimento el fruto de la redención, para lo cual hemos de venerar siempre los sagrados misterios que celebramos,  y permanecer hambrientos de esta comida temporal que a su vez se orienta a lo eterno, dejando de lado todo lo que impide recibirla.

El ser humano es capaz de mover todos los obstáculos que se le presentan  para alcanzar alimento cuando no lo posee, pues bien, así debería obrar cuando se trata de alcanzar el alimento del pan de vida, de manera que sea primera nuestra adhesión a Cristo y no al pecado que  nos impide recibirlo y participar de su misma vida de santidad.
En el texto del evangelio (Jn. 6, 51-58) Jesús anuncia que Él es el nuevo “maná” bajado del cielo y que quien se alimenta con su Cuerpo y Sangre  vivirá eternamente, ya que como alimento no lleva a la muerte sino a la Vida, aunque haya que pasar por la muerte temporal.

Cristo al prometer la Vida Eterna a quien se alimenta con Él asegura lo contrario para quien no lo busca con sincero corazón
De hecho el mismo Señor destaca que nada se logra sin la unión con Él, como el sarmiento nada puede sin la unión a la vid (Jn. 15), ya que en el orden sobrenatural de la gracia, alcanzamos todo sólo por la comunión con Jesús, mientras que el pecado impide  el mérito.
Al comulgar, logramos con el Señor una intimidad perfecta  porque “el que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y Yo en él”.

Al compartir el sacramento en estado de gracia, le entregamos a Jesús nuestras debilidades, limitaciones y pobrezas para que las transforme, y de Él recibimos su vida divina, su gracia y la posibilidad de poder alcanzar lo que deseaba san Pablo transformarnos en “otros Cristos”.
La recepción de este sacramento al unirnos a Cristo nos permite pregustar los goces del cielo, ya que la vida plena del hombre consiste en la vida divina participada, que incoadamente comenzamos ya a percibir mientras peregrinamos por este mundo.

Si la fragilidad del alimento terrenal nos hace tambalear en el sentido último de la vida, la comida del Cuerpo del Señor nos afirma en la promesa de la comunión plena en la vida eterna.
Esta unión plena con el Señor exige previamente nuestra purificación interior, alejados de todo pecado mortal por el sacramento del perdón.
Pero la Eucaristía, a su vez, es origen de unidad entre los hermanos, porque formamos un solo cuerpo místico, el de la Iglesia, los que comulgamos con el Cuerpo Salvador. Precisamente la oración sobre las ofrendas de la liturgia de hoy, reclama de Dios el don de la paz y de la unidad, significados en los dones de pan y vino que serán alimento para los creyentes que ansían unirse al Señor y a sus hermanos.

Hermanos: la Iglesia exhorta a sus hijos a la participación activa y fiel del sacrificio de la Misa cada domingo.
Los fundamentos de esta exigencia los encontramos en lo que estamos considerando, y así, porque la misa es el sacrificio renovado de Cristo que se ofrece al Padre por nosotros, debemos participar de ella; porque la misa nos entrega el Cuerpo del Señor y su Sangre gloriosa, hemos de recibirlos con limpieza de corazón, sin pecado mortal; porque la misa une a los cristianos en el Cuerpo del Señor, ofrecemos juntos el sacrificio de Cristo; porque el domingo es el día del Señor resucitado, hemos de consagrárselo por medio de la ofrenda de su sacrificio.

Padre Ricardo B. Mazza. Cura párroco de la parroquia “San Juan Bautista”, en Santa Fe de la Vera Cruz. Argentina. 

domingo, 18 de junio de 2017

San Juan Bosco sobre el Islam


‘Una monstruosa mezcolanza de judaísmo, de paganismo y de cristianismo’

Gabriel Ariza
Infovaticana, 18 Junio, 2017

Mientras en Italia han profanado el cadáver de San Juan Bosco, recordamos sus enseñanzas sobre la amenaza que se cierne sobre Europa: El Islam.

San Juan Bosco escribió un libro de apologética llamado «Il Cattolico istruito nella sua religione: trattenimenti di un padre di famiglia co’ suoi figliuoli, secondo i bisogni del tempo» (El Católico instruido en su religión: Conversaciones de un padre de familia con sus hijos, según las necesidades del tiempo) en 1853. En dicho libro habla en forma dialogada para los fieles sencillos, de la veracidad de la Fe Católica y expone los errores de las sectas, herejías y demás religiones falsas. Mención en especial merece la Plática XIII, que versa sobre el islam, y que ofrecemos a continuación, en traducción del blog Miles Christi:

PLÁTICA XIII: EL MAHOMETISMO

Padre: Sin duda, para un católico no hay ciencia más importante que aquella que lo instruye en la religión propia. Ciencia importante, y al mismo tiempo consolantísima, porque tiene los fundamentos ciertos y claros que hacen manifestar el concurso de la Omnipotencia Divina. Esta Religión de Jesucristo, que únicamente se conserva en la Iglesia Católica Romana, de acuerdo a las palabras del mismo Salvador, puede ser en cualquier manera perseguida, pero no por ello vencida. En todo tiempo, en medio de las más sangrientas persecuciones, se ha conservado inmóvil como columna, siempre gloriosa, siempre visible, siempre victoriosa, sin usar otras armas que las de la caridad y de la paciencia. Esta su invariabilidad conservada desde los tiempos de Jesucristo hasta nuestros días, no puede atribuirse a otro factor que a la Omnipotencia Divina.
Establecidos así los fundamentos de nuestra Santa Religión Católica, quiero platicaros un poco sobre algunos curiosos avvenimenti: esto es, sobre aquellas Religiones que estaban unidas a la Iglesia Católica, y que en un tiempo se separaron.

Hijos: Buenísimo, buenísimo. Esto quise saberlo desde hace tiempo. ¿Cuáles son estas religiones que en un tiempo se separaron de la Iglesia Católica?

Padre: Antes de hablaros de las  religiones que en un tiempo se separaron de la Iglesia Católica Romana, quiero resaltar que las religiones que no tienen los caracteres de la divinidad, y que nosotros llamamos falsas religiones, se pueden reducir al Hebraísmo, a la Idolatría, al Mahometismo, y a las Sectas Cristianas profesadas por los Griegos cismáticos, Valdeses, Anglicanos y Protestantes.
Creo que de la Idolatría no es oportuno hablaros, porque en nuestros días, a excepción de poquísimos países donde aún no ha llegado la luz del Evangelio, no existe más.
Del hebraísmo os he hablado bastante en la primera parte de nuestra plática.
Si os place, yo quiero hablaros de las otras comenzando con el Mahometismo.

Hijos: Sí, sí, comienza por decirnos ¿qué cosa se entiende por Mahometismo?

Padre: Por Mahometismo se entiende una colección de máximas tomadas de varias religiones, las cuales al ser practicadas llegan a destruir cualquier principio de moralidad.

Hijos: ¿En qué países se profesa este mahometismo?

Padre: El mahometismo se profesa en una gran parte de Asia, y también en una parte de África.

Hijos: ¿De quién debe su principio el mahometismo?

Padre: El mahometismo tiene su principio en Mahoma.

Hijos: ¡Oh! sobre este Mahoma tenemos tanta curiosidad de oir hablar: dinos lo que sabes de él.

Padre: Lo que la historia cuenta de este famoso impostor es demasiado largo de referir: lo que voy a daros a conocer solamente es cómo fundó su religión. Mahoma nació en una familia pobre, de padre gentil y de madre hebrea, en el año 570, en la Meca, ciudad de la Arabia. poco distante del Mar Rojo. Hambriento de gloria y deseoso de mejorar su condición anduvo vagando por muchos países, y llegó a ser agente viajero de una mercader viuda de Damasco, que enseguida lo desposó. Era tan astuto que supo aprovecharse de su enfermedad y de su ignorancia para fundar una religión. Padeciendo de epilepsia, el mal caduco, afirmaba que aquellos sus colapsos frecuentes eran otros tantos arrebatamientos para tener coloquios con el Ángel Gabriel.

Hijos: ¡Qué impostor, engañar a la gente en esta manera! ¿Habrá también intentado hacer milagros para confirmar su predicación?

Padre: Mahoma no podía hacer milagro alguno en confirmación de su religión, porque no era enviado de Dios. Dios solo es autor de los milagros. Dado que se vanagloriaba de ser superior a Jesucristo, se creería que pudo hacer milagros a la par de Él. De otro modo, respondería que los milagros eran hechos por Jesucristo, y que él fue levantado por Dios para restablecer la religión con la fuerza. Con todo, se vanagloriaba de haber hecho uno, y decía que, habiendo caído un pedazo de la luna en sus manos, él había sabido reponerlo; en memoria de este ridículo milagro los mahometanos portan como divisa la media luna.
Reís, ¡oh hijos míos!, y con mucha razón, porque un hombre de facha similar hubiera podido considerarse cual charlatán, que no predicador de una nueva religión. Cuando por esta causa se corrió la fama de que que era un impostor y perturbador de la tranquilidad pública, sus conciudadanos quisieron apresarlo y darle muerte. Pero él se dio a la fuga, y se retiró a la ciudad de Medina con algunos libertinos que le ayudaron a convertirse en señor de la misma (1).

Hijos: ¿En qué cosa propiamente consiste la religión de Mahoma?

Padre: La religión de Mahoma consiste en una monstruosa mezcolanza de judaísmo, de paganismo y de cristianismo. El libro de la ley mahometana es llamado Alcorán, o sea, libro por excelencia [Alcorán significa recitación, N. del T.]. Esta religión también es llamada Turca porque está muy difundida en la Turquía [Turquía era como entonces se conocía en Europa al Imperio Otomano]; Musulmana por Musul, nombre que los mahometanos dan al director de la oración; Islamismo, del nombre de algunos de sus reformadores; pero es siempre la misma religión fundada por Mahoma.

Hijos: ¿Por qué Mahoma hizo esa mezcolanza de varias religiones?

Padre: Porque como los pueblos de la Arabia eran en parte judíos, en parte cristianos, y otros paganos, él, para llevarlos a todos a seguirle, tomó una parte de las religiones que profesaban, y escogió especialmente aquellos puntos que pudieran mayormente favorecer los placeres sensuales.

Hijos: ¿Puede decirse propiamente que Mahoma fuese un hombre letrado?

Padre: De ninguna manera, ni mucho menos sabía escribir; y para componer su Alcorán fue ayudado de un hebreo y de un monje apóstata. Hablando de la Historia Sagrada confunde un hecho con el otro; por ejemplo, atribuye a María, hermana de Moisés, más hechos que los que conciernen a María, madre de Jesucristo, con muchísimos otros despropósitos.

Hijos: Esto me parece impresionante: si Mahoma era ignorante, ni hizo ningún milagro, ¿cómo pudo propagar su religión?

Padre: Mahoma propagó su religión, no con milagros o con la persuasión de las palabras, sino con la fuerza de las armas. Religión que, favoreciendo toda suerte de libertinaje, en poco tiempo hizo convertir a Mahoma en jefe de una formidabile tropa de milicianos. Con ellos recorría los países del Oriente ganándose a las gentes, no con insinuarles la verdad, ni con milagros o profecías; sino que por único argumento alzaba la espada sobre las cabezas de los vencidos gritando: o creer o morir.

Hijos: Qué canalla, ¿son estos los argumentos que se deben usar para convertir a la gente? Sin duda, siendo Mahoma tan ignorante, ¿hubiera diseminado en el Corán muchos errores?

Padre: El Alcorán contiene una serie de errores a cual más inmensos contra la moral y contra el culto del verdadero Dios. Por ejemplo, excusa de pecado a quien niega a Dios por temor de la muerte; permite la venganza; asegura a sus secuaces un paraíso, pero lleno de solos placeres terrenos. En resumen, la doctrina de este falso profeta permite cosas tan obscenas, que el alma cristiana tiene horror de mencionar.

Hijos: ¿Qué diferencia hay entre la Iglesia Cristiana y la Mahometana?

Padre: La diferencia es grandísima. Mahoma fundó su religión con la violencia y con las armas: Jesucristo fundó su Iglesia con palabras de paz, sirvéndose de los pobres sus discípulos. Mahoma fomentaba las pasiones, Jesucristo mandaba el negarse a sí mismo. Mahoma no hizo ningún milagro, Jesucristo hizo muchísimos milagros a plena luz del día y en presencia de innumerables multitudes. Las doctrinas de Mahoma son ridículas, inmorales y corruptoras: las de Jesucristo son augustas, sublimes y purísimas. En Mahoma no se cumplió ninguna profecía; en Jesucristo se cumplen todas. En síntesis, la Religión Cristiana, en cierta manera, conduce al hombre feliz en este mundo para elevarlo después a los gozos del Cielo; Mahoma degrada y envilece la naturaleza humana, y cifrando la felicidad en los placeres carnales, reduce al hombre al grado de los animales inmundos.
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San Juan Bosco, «Il Cattolico istruito nella sua religione: trattenimenti di un padre di famiglia co’ suoi figliuoli, secondo i bisogni del tempo». Turín, 1853.

NOTA DEL AUTOR

(1) Esta fuga de Mahoma, llamada Hégira (هِجْرَة), que significa huída, es el punto inicial de la era musulmana, y corresponde al año de Cristo 622.