miércoles, 22 de marzo de 2017

Carta Pastoral de Mons. Juan Matínez

obispo de Posadas, para la Cuaresma 2017. 

(19 de marzo de 2017)

Queridos hermanos y hermanas:

En esta carta pastoral de Cuaresma venimos reflexionando sobre algunos aspectos esenciales de nuestra vida cristiana, cuya profundización nos ayudará a vivir mejor nuestra vocación discipular. La constitución pastoral Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo actual al referirse a la dignidad de la Conciencia moral dice que « En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente. La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de aquélla. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del prójimo». (GS 16).

Sobre este tema de la ley y la observancia de los preceptos, San Agustín reflexiona: «¿Es el amor el que nos hace observar los mandamientos, o bien es la observancia de los mandamientos la que hace nacer el amor?». Y responde: «Pero ¿quién puede dudar de que el amor precede a la observancia? En efecto, quien no ama está sin motivaciones para guardar los mandamientos» (Tratado sobre el Evangelio de Juan 82, 3).

Sobre el camino eclesial del discípulo que debe obrar maduramente según su conciencia, lamentablemente hemos reflexionado muy poco, y sin embargo, es fundamental para que todos, pero sobre todo el laicado, obre libremente desde su propia vocación y misión.

Debemos señalar que el camino del discipulado muchas veces tiene como dificultad la fuerte tendencia a lo que llamamos clericalismo. Algunas veces fomentado por el mismo clero que se aferra a actitudes autoritarias con un pastoreo sin respeto y misericordia que siempre termina por dañar la participación de los otros bautizados. Pero también abundan los laicos clericalistas que no obran con responsabilidad y antes que discernir sus propias realidades prefieren cargar su responsabilidad en otros, sin decidir desde su conciencia las coyunturas que son propias desde su vocación y misión.

Considero oportuno compartir una reflexión del santo Papa Juan Pablo II en la Encíclica Veritatis Splendor en la que señala: «El mismo texto de la carta a los Romanos, que nos ha presentado la esencia de la ley natural, indica también el sentido bíblico de la conciencia, especialmente en su vinculación específica con la ley: “Cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia con sus juicios contrapuestos que los acusan y también los defienden” (Rm 2, 14-15).

Según las palabras de san Pablo, la conciencia, en cierto modo, pone al hombre ante la ley, siendo ella misma «testigo» para el hombre: testigo de su fidelidad o infidelidad a la ley, o sea, de su esencial rectitud o maldad moral. La conciencia es el único testigo. Lo que sucede en la intimidad de la persona está oculto a la vista de los demás desde fuera. La conciencia dirige su testimonio solamente hacia la persona misma. Y, a su vez, sólo la persona conoce la propia respuesta a la voz de la conciencia» (VS 57).

Que el Espíritu Santo siga iluminando nuestro camino cuaresmal que nos prepara para la celebración de la Pascua. Que podamos asumir con coraje y responsabilidad la misión que el Señor nos encomienda siendo discípulos y misioneros suyos.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!


Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas

martes, 21 de marzo de 2017

Ahora parece que el Papa no tiene dubbia


La Cigüeña de la Torre, 21 Marzo, 2017

Al menos eso resulta de lo que acaba de decirle a los obispos chilenos en visita ad limina.


Me parece una noticia importantísima. Y  no cabe pensar que el presidente de la Conferencia Episcopal Chilena y su secretario, ambos obispos, ambos obispos, se hayan inventado las palabras del Papa. Aunque algunos puedan pensar que era el mismísimo cardenal Burke el que hablaba.

Francisco estuvo clarísimo exponiendo la doctrina de la Iglesia. El Papa.

¿Qué ha pasado? Pues no lo sé. Pero algo sin duda ha pasado. Porque lo que le ha dicho a los obispos de Chile no es lo mismo que lo que se podía deducir de la Amoris Laetitia, ciertamente ambigua, o de su carta a los obispos argentinos. Y los obispos de Malta, dos cretinos, y buena parte de los alemanes se han quedado colgados de la brocha.

¿Qué ha ocurrido? No lo sé. Es posible que Francisco se haya dado cuenta del                                              enorme cisco (alboroto) que había montado y que no quiera pasar a la historia como el causante de un cisma de imprevisibles consecuencias. Que haya visto su popularidad muy disminuida entre los que valen porque la de los otros no pasa de flatus vocis. Que se haya dado cuenta de que una verborrea sin sentido deja en muy mal lugar al verborreante. Que le hayan convencido los argumentos de los oponentes. Que se haya dado cuenta de que los argumentos de los contrarios tenían un enorme peso pues si muchos Papas, todos, anteriores a él se equivocaron no tiene el menor sentido aceptarle a él como no equivocado. E incluso también, no es descartable, que diga a cada uno lo que ese uno quiere oír aunque ello lleve también a un enorme descrédito pontificio. Y seguramente quepan más interpretaciones.

Habrá que esperar a las siguientes para ver si se confirman las chilenas o las contrarias. Que todo es posible. Pero estas son excelentes. Incluida la anécdota personal de su sobrina casada con un divorciado. El divorciado, católico, acude al confesonario y le dice al confesor: Ya sé que no puede absolverme pero deme su bendición. El sobrino político tiene clarísima su situación. Y el tío hoy parece que también.


Creo que son unas declaraciones muy importantes y de las que debemos alegrarnos. Por católicas. Aunque ya sé que es duro este calificativo respecto de otras. ¿Cuál será el mañana?

El Papa a los obispos chilenos


 no a la comunión de divorciados vueltos a casar ni de políticos proabortistas

DURANTE LA VISITA AD LIMINA DE FEBRERO

El presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Mons. Santiago Silva, y el secretario general, Mons. Fernando Ramos, han concedido una entrevista a El Mercurio sobre el encuentro que mantuvieron los obispos chilenos con el Papa en febrero.

(InfoCatólica) 21-3-17

 Entre los temas abordados entre el Papa y los obispos chilenos figuraron el avance de la despenalización del aborto en el país sudamericano. Mons. Ramos lo explica así en El Mercurio:

«El Papa fue muy claro; el aborto entendido como la búsqueda de eliminar un ser humano es siempre un asesinato, y no hay que confundirlo con prácticas médicas aceptadas para salvar una vida».
Y Mons. Silva añadió:

«El aborto es un tema sabidamente principal para Francisco. Siendo Arzobispo de Buenos Aires fue durísimo con el hoy Presidente Mauricio Macri cuando reglamentó los "abortos no punibles" como gobernador, y frenó una "guía médica" que Cristina Kirchner intentó difundir.
Así se lo planteó ahora también a los obispos chilenos y habló en especial de los políticos católicos que votan en favor de las leyes que lo legalizan:

«Insistió en que no pueden comulgar y en que hay que ayudarlos a no seguir cometiendo pecado. El Papa es mucho más fuerte de lo que parece"».

En cuanto a la posiblidad de ordenar como sacerdotes a hombre casados, Mons. Ramos explicó la postura del Santo Padre y del cardenal Stella. Ante la pregunta «¿es cierto que el Papa estaría pensando ordenar hombres casados?», planteada por la repercusión de la entrevista del pontífice al diario alemán "Die Zeit", el obispo auxiliar de Santiago respondió:

«No, y en la misma entrevista el Papa dice que el celibato voluntario no está en la agenda»,  
Y explica que se le preguntó por la posibilidad de que los "viri probati", hombres casados de vida cristiana probada, ayudaran en lugares apartados. El tema también lo abordó con ellos el prefecto del clero, el cardenal Stella, y fue tajante: «No es el camino».

Ante la cuestión de la comunión de los divorciados vueltos a casar, el obispo explica que el Pontífice negó que su objetivo con el sínodo al que convocó sobre la familia haya sido autorizar la comunión de los divorciados. Les habló de que no hay "moral de situación", dicen otras fuentes."Nos cuesta mucho ver los grises", les habría dicho, cuando contó un caso personal, familiar suyo.

«Tengo una sobrina casada con un divorciado, bueno, católico, de misa dominical y que cuando se confiesa le dice al sacerdote 'sé que no puede absolverme, pero deme su bendición'».

lunes, 20 de marzo de 2017

¿Es pecado tener preguntas sobre la fe?


Fray Nelson op
InfoCatólica, 1.03.17


Hay maneras de dudar y hay maneras de preguntar. La duda que simplemente constata la dificultad para aceptar algo pero que se rinde con amor ante Dios, simplemente porque Dios merece ser creído, no sólo no trae pecado sino que puede incluir mérito. Por el contrario, hay otras dudas que suponen alguna forma de pecado. Por ejemplo:

* La duda del que trata de torcer las palabras, como cuando se duda de la resurrección y entonces se dice que Cristo sí “resucitó” pero en el sentido de que su figura o recuerdo se “levantó” en el recuerdo de los discípulos.

* La duda del que trata de imponer una respuesta que resulte aceptable al entorno cultural, como el que dice que las palabras de Cristo sobre el adulterio tal vez no nos han llegado fielmente, o quizás significaban otra cosa en aquel tiempo. O como cuando se dice que la multiplicación de los panes fue un simple acto de compartir solidario.

* La duda del que desprecia las generaciones anteriores como si fueran una manada de ingenuos que todo lo atribuían a brujería o a espíritus, mientras que, según esa óptica, nosotros seríamos los iluminados, inteligentes y agudos que si nos damos cuenta de lo que que aquella gente atrasada no se enteraba de nada.

En todos estos casos–y la lista no es exhaustiva–la persona en realidad no está dudando sino negando el contenido de la fe y tratando, más o menos abiertamente, de reemplazarlo por otra cosa.

Con respecto a las preguntas, podemos decir algo semejante. En el capítulo 1 de San Lucas encontramos dos casos paralelos de preguntas. Cuando el ángel Gabriel le dice que engendrará un hijo, Zacarías pregunta: “¿Cómo estaré seguro de eso?” (Lucas 1,18). Unos versículos después tenemos el relato del anuncio que le mismo ángel Gabriel le hace a la Santísima Virgen. Esta es la pregunta de ella: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?” (Lucas 1,34). En ambos casos hay pregunta pero el modo de preguntar de Zacarías recibe reproche y castigo, de modo que él queda mudo; María, en cambio, sólo recibe bendición.

No es entonces pecado preguntar pero seguramente nos equivocamos si nuestras preguntas llevan el estilo de este Zacarías, es decir, si lo que queremos es básicamente estar seguros nosotros. Tal actitud es parecida a la de aquellos que le pedían a Jesús que en ese momento y lugar hiciera un milagro ante los ojos escépticos de ellos. Y por supuesto, se quedan sin su milagro “a la carta.”

San Anselmo, en el capítulo II de su magnífica obra Cur Deus homo?, que reflexiona sobre la Encarnación, describe muy bien el estado de ánimo con que pueden abordarse cuestiones tan profundas como son las de la teología y la espiritualidad: se requiere humildad, plegaria, sencillez de corazón, disponibilidad para recibir todo y solo lo que Dios quiera concedernos. Al final, accede a escribir sus reflexiones pero con la siguiente advertencia, que puede servir de conclusión a nuestro tema:


Puesto que observo tu seriedad y la de aquellos que contigo así desean aprender, con amor y celo de piedad, intentaré responder con lo mejor de mi capacidad, con la ayuda de Dios y la de tus oraciones, las cuales, al hacer esta pregunta, a menudo me has prometido, no tanto porque yo pueda aclarar lo que quieres saber sino porque deseo buscarlo contigo. Pero deseo que todo lo que yo diga sea recibido con este entendimiento: que si digo algo que una autoridad superior no corrobore, aunque parezca demostrarlo por medio de argumentos, no debe ser recibido con más credulidad que como simple opinión que tuve en aquel momento, hasta que Dios de alguna manera me permite comprender mejor. Pero si yo estuviere de verdad en condiciones de llevar a buen término tu búsqueda, debe concluirse que uno más preparado que yo lo podría hacer mejor. Debe en todo caso quedar claro que no importa lo que un hombre pueda decir o conocer, quedan siempre ocultos a nosotros fundamentos más profundos de verdades tan grandes.

Gnosis y la doctrina luterana de poder político





Intervención de Stefano Fontana. 
Modena 11 de marzo de 2017
Osservatorio Internazionale Cardinale Van Thuân, 20-3-17

(traducción automática del servidor)


El mundo católico se enfrenta a este 500 aniversario de la Reforma luterana (1517-2017) se centra en dos puntos de vista. Esto es evidente en la posición de muchos miembros de la jerarquía de la iglesia y muchos teólogos.

El primero de estos puntos de vista es centrarse en "intenciones" de Luther, en lo que él quería hacer subjetivamente. En general se alega que él no quería una revolución, sino una reforma en la Iglesia. Desde este punto de vista tiende a volcar la línea retenida hasta el momento de la teología católica y la cultura en general, que siempre se ha llevado a cabo para mostrar la forma en que no había sido una "reforma", sino de una revolución. Hoy interpretar las intenciones de Martin Luther, tiende a decir que fue una reforma y no una revolución. Otra consecuencia de este enfoque es explicar los acontecimientos de hace quinientos años como una serie de problemas históricos, especialmente de comunicación, debido a las condiciones meteorológicas y para los cuales la misma Iglesia Católica no está exento de la responsabilidad [1]. intenciones de Lutero fueron tan buenos, pero la situación histórica se hicieron cargo de intralciarle y complican ellos. Sería suficiente para deshacerse de estos obstáculos históricamente sedimentadas y reunirse con las intenciones originales de Luther encontrar la unidad.

El argumento de que Lutero no quería una revolución, sino una reforma no es ilegal y ha sido apoyado con autoridad. Por ejemplo, Jean Guitton escribió que "Ni Erasmus ni Lutero ni Calvino han imaginado la metamorfosis que iban a causar" [2]. hace tiempo que el cardenal Kasper ha hecho suyas, recientemente, de nuevo sobre el tema, ha hecho que el punto fuerte para una nueva evaluación abierta y amplia de Luther, cuya voluntad se efectuará únicamente a reafirmar la centralidad de la gracia divina en la salvación [3]. Según el cardenal, "Lutero era un hombre ávido de renovación, no un reformador. Con este caso Luther Evangélica surgió en la larga tradición de los reformadores católicos que le habían precedido. Piense sobre todo Francisco de Asís "[4]. La yuxtaposición entre Lutero y San Francisco nos dice todo el peligro de la tendencia a centrarse en las intenciones de Lutero, este hecho puede ser el único ni el aspecto más importante de la cuestión. El aspecto central es dogmático y desde este punto de vista, la Reforma fue una revolución y no sólo una reforma, a pesar de las intenciones subjetivas de Luther.

No voy a negar la relación entre la reforma y la subjetividad de Luther. Este informe se ha señalado con razón por muchos, como Jacques Maritain [5] o, más recientemente, por el padre Roberto Coggi [6]. Angela Pellicciari insiste también en el temperamento de Martin Luther poniéndolo en relación con la revolución - y no con la reforma - implementó [7]. Todo esto sirve para entender. Pero la insistencia en las intenciones subjetivas de Luther desvía la atención de todo el contenido doctrinal de la Reforma, que se desvanecen en el fondo, y en la evaluación de una herejía merece el primer piso. Por otra parte, si Lutero fue contratado como "testigo", se observa que la autoridad del testigo se da no sólo por su buena fe subjetiva - precisamente sus intenciones -, sino también por el contenido objetivo de la supuesta verdad que él nos comunica [8 ]. La fe es que tanto fides qua fides quae. Un aspecto es el acto de fe y el otro aspecto es el contenido de la fe. Desde un punto de vista católico los dos elementos deben ser a la vez, pero desde la perspectiva luterana simplemente el acto de fe porque Luther propone una "fe sin dogma" [9]. A continuación, sólo se centran en este punto ya es una importante concesión a la protestante ajuste.

El segundo punto de vista adoptado por la católica está "haciendo un tramo de camino juntos", cómo se siente repetir. Aunque este punto de vista tiene el mismo resultado de la anterior: se eclipsa el contenido doctrinal. Se presupone que podemos hacer cosas juntos antes de ser aclaradas lo que eres. Como si los llamados temas de "prácticas" en el sentido de las cuestiones de ética ética filosófica o naturales eran independientes de las creencias doctrinales y dogmáticas. Es particularmente difícil de sostener en el caso del luteranismo que niega la existencia de una filosofía práctica, así como de la ética natural. Las diferentes visiones doctrinales [10] de las iglesias católica y protestante motivan diversas opciones prácticas y no se puede pasar a la segunda sin tener siquiera la primera sentencia. De lo contrario sería como decir que se puede vivir con indiferencia a su fe religiosa o de manera independiente. O poner a un lado. Se percibe aquí una visión de la doctrina entiende sólo como una teoría abstracta. No es difícil de encontrar, en el diálogo ecuménico era muy difícil encontrar acuerdos prácticos, por ejemplo en cuestiones de bioética y biopolítica y los llamados "nuevos derechos", lo que demuestra que es imposible "caminar juntos" sin las aclaraciones doctrinales necesarias. Y 'la vieja ilusión de Maritain sobre la convergencia práctica sobre los derechos humanos, independientemente de las visiones del mundo que continúa en otro contexto.

La centralidad de la intención es un tema típicamente luterana. La Reforma, como sabemos, se centra en la conciencia subjetiva. La Reforma, de acuerdo con Maritain, "él desenfrenada del ser humano en lo espiritual y religiosa" [11]. La primacía de la praxis sobre la doctrina es también un tema típicamente luterana: "La instancia de Lutheran es eminentemente práctica" [12]. Si el problema es la "sensación" (en la conciencia) en un estado de gracia para hacerlo, entonces saltan al primer plano de nuestras acciones; a continuación, si nuestras acciones son consideradas incapaz e insuficiente para provocar esta sensación y cree que así que no tengo ninguna relación con la gracia, también la práctica saltos en el primer plano como autónomo e independiente de la fe.

Y 'mi creencia de que, a favor de estos dos puntos de vista, los católicos deben acoger el principio unos luteranos posiciones importantes.

Luteranismo como Gnosis

Entre las diversas lecturas de la reforma luterana Creo que el más adecuado para captar adecuadamente su objeto, es verlo como una forma de gnosis, que es un nuevo examen de la realidad del sujeto.

Un patrón clásico de la Gnosis es distinguir entre dos dioses, una positiva y una negativa. Esto fue evidente en el maniqueísmo y el catarismo, sino también la herejía gnóstica-cristiana de Marción, que identificó el mal a Dios con Dios el creador y legislador del Antiguo Testamento y el Buen Dios con el Dios del Nuevo Testamento y Salvador misericordioso. Lutero también distingue el Dios de la Ley de Dios de la Misericordia. La primera nos da las órdenes son imposibles de cumplir, el segundo nos justifica a pesar de nuestros pecados.

Una segunda razón gnóstico presente en el luteranismo es que la naturaleza es completamente independiente de la gracia, como los gnósticos la materia de espíritu. Todo lo que el hombre hace siguiendo sus inclinaciones es sólo suciedad, sólo la fe salva. De ahí que la separación entre la naturaleza y lo sobrenatural, como entre la razón y la fe como entre el bien y el mal, la condenación y la salvación. La creación, después del pecado original, está contaminada por el mal radical. La salvación, como en la Gnosis, está reservado para los elegidos, siempre han estado presentes en los inescrutables designios de Dios y lo predestinado. De la misma opinión fueron los gnósticos, según los cuales sólo un pequeño círculo de "iluminados" Dios conceda la salvación.

Un tercer elemento gnóstico del luteranismo es la presencia en el hombre de la suciedad y la espiritualidad. La salvación por la fe sola no cambia nuestra naturaleza, que es pecado, pero Cristo de las sábanas con su capa, respalda nuestros pecados, librándonos tomándolos sobre Sí mismo. Sobre la cuestión de la justificación de la católica y la doctrina protestante están muy lejos: por primera ontológicamente a través de la gracia de Cristo cura la naturaleza de la herida, para la segunda naturaleza está ontológicamente herida y Cristo perdona los pecados como desde el exterior ", según él, de hecho, que su pecado ya no es el suyo, porque cuando hay fe en Cristo, es necesario que cada pecado desaparece en él "[13]. Para el catolicismo pecado y la gracia, no pueden coexistir, mientras que el luteranismo sí defecto fortiter sed cree Fortius; simul et iustus pecador. Somos salvados, entonces, sino a pecadores al mismo tiempo. Los gnósticos creían que incluso en la inmundicia de las pasiones más desenfrenadas del individuo gnóstico podría permanecer puro, debido a que la suciedad cubría el cuerpo, pero no su espíritu, predestinado a la salvación. Luther pensó que la suciedad respetar nuestra naturaleza corrupta, pero no nuestras almas ya salvado por Cristo. Puede ser pecadores y santos al mismo tiempo.

Puede ser útil recordar, en este punto, que el luteranismo comparte su carácter gnóstico con toda la modernidad, o al menos con los elementos básicos del pensamiento moderno [14]. El punto decisivo es la sustitución de la perspectiva subjetiva de la perspectiva objetiva: la doctrina de la salvación por la sola Scriptura sustituye a la tradición con la resonancia subjetiva de la Escritura en el llamado "libre examen"; la doctrina de la salvación por una Fide entiende actúan como subjetiva de encomienda, es decir, como "confianza", que reemplaza el contenido dogmático de la fe con la "experiencia" de la fe, o, como dijo Shleiermacher, con el "sentido de la fe" [15]; la doctrina de la salvación por una Gratia es la naturaleza no es algo normativo para los seres humanos y, por lo tanto, a su disposición.

La doctrina luterana del poder político

Este último punto de la salvación para una Gratia está lleno de muchas implicaciones sociales y políticas. Se establece una incompatibilidad entre la naturaleza y la gracia. En la visión católica de la gracia no elimina la naturaleza, sino que la perfecciona y ocurre entre la razón y la fe [16]. La separación entre los dos significa que el entorno natural pierde toda conexión con la fe, que sólo hace que el interior, de modo que el hombre es, como creyente en Cristo, libre, y como ciudadano, siervo: "El cristiano es completamente libre ... el cristiano es el recordatorio a todos, sujetos a todos "[17]. Debido a la naturaleza humana es irremediablemente mal, y la propia vida de la Gracia no tiene que purificarla, es necesaria la esfera natural del poder para frenar los malos instintos de los ciudadanos. Este poder no está ligado a una ley moral natural, ya que la naturaleza se ve en un sentido negativo sólo no se puede derivar una ley moral, o está sujeto a un poder espiritual que es, por Lutero, sólo el interior, y por lo tanto es un poder absoluta, que no tiene en cuenta a sí mismo a cualquiera.

Es clara la influencia de esta concepción del poder en los principales teóricos del pensamiento político era moderna. Jean Bodin, por ejemplo, según el cual "el soberano es el que no dependa de la de la espada" o Thomas Hobbes, según la cual el poder es el Leviatán que los sujetos dan toda su libertad, sino también en el conjunto de la moderna filosofía política de tipo contrattualistico - tanto como John Locke y Jean-Jacques Rousseau - que el poder político no depende de una comunidad política natural que precede y que limita, sino que es el fundamento de la comunidad política. Luther se pone tan hasta Hegel y las diversas formas de totalitarismo moderno y contemporáneo.

De acuerdo con el gran teólogo Karl Barth Reformada, el estado es "en sí mismo el mal ... una distorsión terrible de la dirección directa de la historia por la justicia divina ... gobierna el mal a través del mal y todas las políticas, porque la lucha por la poder ... como arte diabólico para obtener la mayoría, es esencialmente suicida "[18]. ¿Cuál es la actitud de los cristianos, a continuación, en frente de la autoridad política y poder así entendida? Barth dice: "Someteos! Deje que el Estado sigue su camino, y que, como cristianos, vaya para su "[19]. Aquí la naturaleza secular de la política es la separación radical por la fe, no tiene nada que ver con el Reino de Dios: "La causa de la renovación divina no se puede mezclar, se confunde con la causa del progreso humano" [20]. Entre el compromiso político en la historia de una vida cristiana en el otro lado y no hay ninguna relación, el cristianismo no está interesado en el progreso humano [21].

Esta concepción del poder político ha alimentado no sólo las formas de estado absoluto y totalitario, sino también a las democracias contractualistas y de procedimiento, es decir, las democracias de dirección vacías que hoy en día dan lugar a formas de democracia totalitaria [22]. El vínculo con Luther Rousseau es esta conexión obvia. Si la vida política está exento de las reglas, tanto natural como sobrenatural, que es el campo de la voluntariedad y el único criterio que se convierten en la conciencia individual. La idea de Rousseau - "sólo escuchas a ti mismo para hacer el bien" [23] - lo que cumple con la centralidad de la conciencia en el Lutheran sistema de pensamiento. Debe tenerse en cuenta que los dos casos, a saber, la sumisión ciega al poder, por un lado, y el ejercicio de la libertad de conciencia sin contenido y las reglas por el otro, no son contrarias entre sí. Su mezcla de hecho explica la totalidad de los miembros de las sectas protestantes actual pensamiento post-naturales sola de las democracias desarrolladas. Todas las sectas protestantes, de hecho, ya han aceptado totalmente el aborto, el matrimonio homosexual, la fecundación artificial, la destrucción de la familia por la ley.



Aspectos filosóficos de la Reforma

Lutheran es una nueva religión, pero más allá de que también es una nueva visión de la vida social y política, la autoridad y el poder, la moral y el derecho. Esto sucede porque la Iglesia Luterana es también una filosofía. Y, de hecho, por su contenido filosófico religión luterana ha influido en gran medida la filosofía moderna y llevó a la final de la filosofía cristiana [24]. A su vez, la luterana y la teología protestante ha influido mucho en la teología católica [25]. Este proceso vale la pena decir unas pocas palabras.

La filosofía Luterana tiene sin duda un contenido nominalista. El mundo no tiene las estructuras ontológicas, sino sólo las situaciones únicas y particulares, absolutamente no comparables entre sí. Creación ya no es un "discurso" que revela una sabiduría, pero es la pura voluntad de Dios. Ser no se presta al conocimiento y no hay ninguna relación "análogo" entre el mundo y Dios, que es totalmente Otro. Confiar en Dios no tiene ninguna razón para suponer, se trata de una "confianza" puro, un puro poniéndonos en sus manos. La fe no tiene el por qué, que no muestra las condiciones de razonabilidad, ya que siempre se ha pensado que la filosofía cristiana. El problema justificación si Dios existe, si y cómo puede ser conocido y lo que es - es decir, los primeros números de la Suma Teológica de Santo Tomás - no se plantea. En su lugar, se plantea el problema de la experiencia de su salvación. El problema de Dios se subjectived, la revelación se produce en la experiencia de la conciencia. Por lo tanto, la disociación entre la razón y la fe que nos encontramos en Kant o su identificación encontramos en Hegel, sino también en muchos otros filósofos modernos. Esto explica también la disociación entre la fe y la moral, con la negación de una filosofía moral natural. Si hoy asistimos a la ausencia de creencia en los "principios no negociables", debe estar compuesta por hasta Luther.

Si la fe no se relaciona más con la razón, cae edificio entero de la Doctrina Social de la Iglesia, que tiene dos fuentes: la revelación y la ley moral natural. También se acaba el papel público de la religión católica ya la Iglesia, si no también expresa la verdad del orden natural, no tiene derecho a decidir sobre cuestiones de ética pública. Y de hecho, en la misma sociedad se caracteriza por el protestantismo, la fe, inevitablemente, la privatización.

Luther distingue, además de relieve Padre Coggi, el propio Cristo de Cristo por mí [26], cambiando el enfoque del objeto al sujeto, de la razón a la fe entendida como "confianza", el Cristo de la historia de Cristo de la fe, la verdad de la voluntad, de la libertad a la libertad de, y luego es el origen de todos los intentos de de-helenizar el cristianismo y demitizzarlo. Si la razón es una prostituta, el encuentro entre el cristianismo y la filosofía griega era un incidente grave que debe ser superado. Si lo que importa es el Cristo de la fe, entonces todos los elementos del Cristo de la historia - la encarnación, los milagros, la resurrección, el nacimiento virginal - son eliminados para mantener sólo el Cristo de la fe [27]. Esta doble perspectiva de des-helenización y desmitificación haber influido en gran medida y, a menudo determinado la teología católica post-Vaticano II, especialmente, a partir de Karl Rahner.

Si hoy en día los teólogos católicos también creen que la conciencia central, la metafísica no existentes, no es realista la ley moral natural, los principios absolutos no imposible negociables y la moral negativa, histórica y el cambio de los dogmas, construido desde abajo, es decir, desde el "pueblo de Dios", la Iglesia esto es debido a la gran influencia de la filosofía y la teología de la católica y protestante, de muchas maneras indicar un protestantización la fe católica hoy en día en gran medida en su lugar. No me refiero a que se refiere únicamente a las cuestiones dogmáticas y doctrinales, que son sin duda de primera importancia, sino también los sociales y políticos. Los católicos están aprendiendo en gran parte de los protestantes y de su forma de ver el compromiso que está cambiando rápidamente en profundidad. Desde la visión protestante de la polis está más en consonancia con la moderna ciudad que es probable que esta católicos reservas de cambio de muchos aplausos, pero la coherencia con la fe y la tradición son otra cosa. La fidelidad a ver la democracia como un procedimiento ante el mismo como el contenido, el acuerdo agenda radical acerca de muchas cuestiones éticas, la celebración de la pluralidad de valores como un descendiente de la libertad de conciencia, una visión de la libertad sin ley y sin contenido y, sustituyendo así la autenticidad (o la fidelidad a uno mismo) de la veracidad (o coherencia con la verdad) son sólo algunos ejemplos de asimilación en el comportamiento católica de la visual de origen protestante. No pongo punto sobre cómo se obtiene incluso se filtró en la comprensión de la Iglesia, la liturgia, los sacramentos ... porque no encaja en el tema de este artículo.

El 500 aniversario de la Reforma

La herejía no es sólo una opinión equivocada, la expresión de la libertad de opinión, la crítica constructiva en su debate plural y democrático. Hoy en día se suele desclasificados, así, por lo menos, ya que, con Hegel, filósofo protestante, el error y el mal se han visto como positivo para la dialéctica histórica [28]. La herejía se entiende ahora como un desafío saludable para la Iglesia católica en lugar de todos juntos podemos avanzar hacia un cristianismo más madura y completa, más coherente con la voluntad del Señor. Sin embargo, la herejía es otra cosa. Es una herida profunda hecha a la realidad y la verdad de lo que Dios es el garante y, por lo tanto, el origen de una serie de grandes sufrimientos para la humanidad.



[1] El PANI, Giancarlo SÍ, El juicio de Lutero y la excomunión, "La Civilización Católica", n. 4000, 11 al 25 de febrero 2017, pp. 364-376.
[2] GUITTON, Jean, El Cristo lacerado. Crisis y consejos en la Iglesia, Cantagalli, Siena 2002, p. 186.
[3] Kasper, WALTR, Martin Luther. Una perspectiva ecuménica, Queriniana, Brescia 2016.
[4] Ibid, p. 27.
[5] MARITAIN, Jacques, Tres reformadores. Luther, Descartes, Rousseau, Morcelliana, 20018 Brescia.
[6] COGGI, Roberto OP, Pensando ediciones Luther Studio Dominicana, Bolonia de 2016.
[7] Pellicciari, Angela, Martin Luther. El lado oscuro de un revolucionario, Cantagalli, Siena 2016.
[8] LIVI, Antonio - SILLI, Claudia, la lógica del testimonio. Cuando usted cree que es razonable, Letrán University Press, Ciudad del Vaticano 2007.
[9] COGGI, Roberto OP, Pensando Luther cit., P 75.
[10] ha resumido así Idowu, el Padre Pío M. FI, Luther y la única doctrina de la justificación Fide, "Fides Catholica", XI (2016) 2, pp. 123-142.
[11] MARITAIN, Jacques, Tres reformadores ... cit., P 54.
[12] COGGI, Roberto OP, Pensando Luther cit., P 75.
[13] Luther, sobre la libertad de un cristiano, ID, Las 95 Tesis -. De la libertad cristiana - En la cautividad babilónica de la Iglesia, Edizioni Studio Tesi, Pordenone 1984, p. 35.
[14] Sobre la relación entre Lutero y la modernidad en el contexto de su dimensión gnóstico, véase: CASTELLANO Danilo, Martin Luther, el canto del gallo de la modernidad, Ediciones Científica italiana de Nápoles en 2016.
[15] Cfr COGGI, Roberto OP, Pensando Luther cit., Págs. 75-91. Entendemos la preocupación de la problemática, concepto ampliamente extendido entre los católicos, la fe como una experiencia más que conocimiento.
[16] S. Theol., I, I. Como se sabe, la función de "purificación" de la razón por la fe enseñado muy Benedicto XVI.
[17] Luther, sobre la libertad de un cristiano, ID, Las 95 Tesis -. De la libertad cristiana - En la cautividad babilónica de la Iglesia, Edizioni Studio Tesi, Pordenone 1984, p. 21.

[18] Barth, Karl, Fe y Poder. El capítulo 13 de la carta a los Romanos, Castelvecchi, Roma 2014, pp. 21-22.
[19] Ibid, p. 28.
[20] Ibid, pp. 33-34.
[21] Cfr Löwith, Karl, Significado y fin de la historia. Las presuposiciones teológicas de la filosofía de la historia, Basic Books, Milán 2010.
[22] TALMON,
[23] Cfr CASTELLANO Danilo, Martin Luther, el canto del gallo de la modernidad cit., 45-56.
[24] FONTANA, Stefano, la filosofía para todo el mundo. Una breve historia del pensamiento desde Sócrates hasta Ratzinger, Fe y Cultura, Verona, 2016, pp. 89-91.
[25] LIVI, Antonio, la deriva irracional de la teología católica y sus raíces luteranas, "Fides Catholica", XI (2016) 2, pp. 89-121.
[26] COGGI, Roberto OP, Pensando Luther cit., P 77.
[27] Bultmann, Rudolf, Jesús, Queriniana, Brescia 1972 primera edición de Tubinga en 1926.

[28] FONTANA, Stephen, para todos cit Filosofía., P. 97.

domingo, 19 de marzo de 2017

Flaco sería el compromiso que no llevara a la acción



 Fernando CHICA, monseñor, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO.
catolicos-on-line, 19-3-17

Con ocasión de su participación en las Jornadas de Formación de Manos Unidas en 2016, quisimos preguntar a Monseñor Fernando Chica sobre una de las cuestiones centrales de nuestra Campaña: la necesidad de «compromiso». La gente a la que Manos Unidas pide compromiso puede pensar que no tiene fuerza suficiente para ayudar desde su pequeña parcela vital y por eso deja la solución de los grandes problemas a organismos como la FAO y otras organizaciones de Naciones Unidas. Así, nos preguntamos: ¿qué consejo se puede dar a la gente para que vea que es posible acabar con el hambre?

Les diría algo tan sencillo como esto: los pobres son tan de carne y hueso como nosotros. No son cifras. Son personas que no han tenido nuestras mismas posibilidades. Ahora que tanto hablamos de Internet, de «la red», me parece que esta palabra nos puede ayudar a combatir la pobreza y el hambre. «Red» es un vocablo que nos está invitando a sumar, a vincularnos, a no ir cada uno por nuestro lado, sino a colaborar, a realizar acciones mancomunadamente. Para el cristiano, esas acciones conjuntas tienen un nombre: fraternidad.

Tenemos que descartar la idea de que el hambre o la pobreza son problemas que nos sobrepasan, problemas que existían antes de nosotros y que estarán después de nosotros. Ante una complejidad tal, tendemos a evadirnos. Nos decimos: ya habrá alguien que se ocupará de solucionar estos grandes problemas. La evasión, el descargar nuestra propia responsabilidad en grandes organismos o instituciones, no puede ir con nosotros, porque lo que hacen los organismos es fundamental, pero también es esencial lo nuestro.

Es decir, tenemos que sumar esfuerzos, iniciativas, decisiones, voluntades. La palabra clave en la ayuda a los pobres es «sinergia». Juntos podemos acabar con el hambre. Hemos de convencernos de esto. Es preciso converger, colaborar. No pensemos en que como hay instituciones internacionales que se ocupan de ayudar a los necesitados, no hace falta que yo haga algo por ellos. No es eso. En esta lucha nadie sobra, hay que sumar. Hay que crear redes que tengan como nombre «fraternidad» y como cimiento la solidaridad, para que se multipliquen los recursos y lleguemos a más pobres y de una manera más eficaz y concreta.

Convenzámonos: «Compartiendo se llega a más». Yo creo que esto podría ser un motor para nuestra vida. O, si se quiere: «El problema compartido es la mitad, la solidaridad compartida es el doble». Ciertamente estamos en la hora del compromiso, pero atención, flaco sería el compromiso que no llevara a la acción. En la lucha contra el hambre y la pobreza, primero está la palabra que sensibiliza, después la intención de hacer algo y el compromiso por hacerlo pero, al final, todo está encaminado a la acción, porque los pobres están hastiados de grandilocuentes declaraciones. A los pobres se les ayuda con acciones eficaces, concretas y perentorias. Ciertamente, las acciones son el resultado de compromisos serios pero lo que cuenta, al fin y al cabo, son las acciones.

Por tanto, ha llegado la hora de la acción; la hora de poner manos a la obra para erradicar de una vez por todas la miseria y el hambre en el mundo. Es la hora de actuar, es la hora de la voluntad política, de la voluntad individual y de la voluntad colectiva que decide poner en práctica lo que llamamos obras de misericordia: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento.

(Publicado originalmente en Revista de Manos Unidas, nº 202)

miércoles, 15 de marzo de 2017

¿El fin del celibato sacerdotal?



Santiago MARTÍN, sacerdote
catolicos-on-line, marzo 2017

La crisis vocacional afecta a casi toda la Iglesia (África no, afortunadamente), pero la gravedad de la crisis no es igual en todos los sitios. Por ejemplo, en México mientras Guadalajara, con millón y medio de habitantes tiene 570 seminaristas, Ciudad de México, con casi nueve millones tiene 151. En Colombia sucede algo parecido entre Medellín y Bogotá y en España entre Barcelona (26) y Toledo (57). En general, sin embargo, la crisis es profunda e incluso diócesis que tienen aún bastantes sacerdotes, ven el futuro inmediato con temor debido a la elevada edad de la mayoría de ellos. Un ejemplo es San Sebastián, en la cual la edad media de sus sacerdotes es de casi 75 años; Solsona no anda lejos: 74 años; Gerona y Lugo, 73. En el conjunto de España, la edad media es de 65 años. Peor está aún Francia, en la cual la edad media de su clero es de 73 años (es decir, la mitad está por encima de esa cifra), mientras que el conjunto de la población es de 41 años.

Es en este contexto que hay que entender las declaraciones del Papa al diario alemán Die Zeit. Declaraciones que han armado una gran polvareda en muchos medios de comunicación que, como es habitual, seleccionan sólo una parte de las mismas. En realidad, lo que ha dicho el Papa es que, ante la gravedad del problema de la falta de vocaciones, lo primero que hay que hacer es rezar para que el Señor mande obreros a su mies. Después ha exhortado a intensificar la pastoral juvenil y, dentro de ella, la pastoral vocacional. Y ha afirmado con rotundidad que “el celibato opcional no es la solución”, descartando así la opción de suprimir la exigencia del celibato para los que aspiran al sacerdocio. Sin embargo, también es verdad que ha dicho que podía estudiarse la ordenación de casados, los llamados “viri probati”, que podrían atender, son palabras textuales del Papa, comunidades aisladas.

La ordenación de casados no es una novedad en la Iglesia. Existió en los inicios -San Pedro estaba casado- y sigue existiendo hoy en la Iglesia católica de rito griego. No es, por lo tanto, una cuestión que, de aprobarse, afectaría al dogma, como sí sucedería si se aceptara la ordenación de mujeres. La Iglesia latina, la nuestra, ha considerado desde muy antiguo el celibato como un don que tiene una dimensión espiritual -ser más parecido a Cristo, célibe- y una práctica -la disponibilidad plena para la evangelización-, pero nunca ha hecho de ello un artículo de fe. Es posible, pues, plantearse la cuestión de ordenar a hombres casados, los cuales, eso sí, deberían vivir en castidad desde el momento de la ordenación.

Sin embargo, esta medida, de llevarse a cabo, suscitará problemas que no son pequeños. Por ejemplo, el económico: ¿cómo se va a mantener una familia con el pobre sueldo de un sacerdote? ¿habría que establecer dos salarios: el casado cobraría más y el célibe menos? ¿no se correría el riesgo de que el sacerdote, preocupado por sus hijos, se apoderara de parte de los bienes de la iglesia para dárselos a ellos? 

Esta también la cuestión de la dedicación; tener una familia implica la obligación de dedicarles tiempo y si ahora al sacerdote no le basta para atender todo lo que debe hacer, ¿cómo lo hará el casado?; se podrá decir que al haber más sacerdotes tendrán menos trabajo, pero probablemente eso no sucedería puesto que el trabajo es tanto que habría mucho para todos. 
También hay que tener en cuenta lo que pasaría con aquellos que optan por el celibato, ¿no serían automáticamente considerados homosexuales al renunciar a tener esposa? Y los que ya son sacerdotes, ¿no tendrían ellos también derecho a que la ley tuviera efectos retroactivos y pudieran casarse aun estando ya ordenados?

Estos son sólo algunos interrogantes que se suscitan al plantearse la ordenación de casados y por los cuales la Iglesia ha dicho que no a esa posibilidad desde hace muchos siglos. Si se cambia la disciplina, habrá que pensar en cómo resolver bien estas cuestiones, si no se quiere que lo que se produzca sea un lío mayor que el que ya tenemos ahora mismo. En todo caso, como dice el Papa, recemos para que Dios mande muchas y buenas vocaciones a su Iglesia.